
Pensaba venir hoy más relajadito pero está visto que en una temporada eso va a ser imposible.
Además hoy, y como ven en el título de la nota, no sé qué decirles. Vamos, que no tengo palabras, ni yo, ni el enlace que les presento.
Sonrían con Mordillo.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Vuelvo a venir con prisas, así que lo haremos rápido (se alegran, lo sé).
El enlace para hoy: FotoForum.net. ¿Qué se van a encontrar? Efectivamente, se van a encontrar ustedes fotos. Y exposiciones de fotos, y foros, y alojamiento de páginas de fotógrafos... y calidad.
Según se desprende de su página de presentación, la calidad es el único requisito necesario para que cualquier fotógrafo pueda beneficiarse de sus servicios. Con esta forma de pensar no es extraño que uno pueda pasarse horas viendo excelentes trabajos.
Yo para hoy les recomiendo alguna de sus exposiciones. Las tienen ustedes buenísimas (y alguna curiosa). La navegación por ellas, al menos por las que yo he visto, es sencilla, pensada para tomárselo con calma. Así que dejen tranquilo el ratón, prepárense un café, un cigarro, o ninguno si no fuman, o diez o doce si tienen afición, y disfruten con la página.
Les dejo otro par de días. Nos veremos el viernes... espero que con más calma.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
No tengo el cine entre mis aficiones, pero miren, andaba yo buscando otra cosa y de pronto estaba viendo carteles de películas. El primero me lo he encontrado de sopetón, los demás han venido solos.
Les he preparado una pequeña lista de películas que me gustan. No está la cosa muy meditada, me he limitado a ir de un cartel a otro... mejor dicho, unos carteles me han llevando a otros.
Comienza la cosa con el culpable de la nota de hoy. Para mí la mejor película de ciencia ficción de la historia (esto suena mal, lo sé):
Metrópolis (Fritz Lang, 1926) y
otro
La Naranja Mecánica (Stanley Kubrick, 1971)
Brazil (Terry Gilliam, 1985)
La ciudad de los niños perdidos (Jeunet y Caro, 1995)
Teléfono rojo... (Stanley Kubrick, 1964)
Pesadilla antes de Navidad (Tim Burton, 1995)
Muerte entre las flores (Joel Coen, 1990)
Toro Salvaje (Martin Scorsese, 1980)
El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972)
Reservoir Dogs (Tarantino, 1992)
En la página de la que están sacados los enlaces anteriores tienen auténticos clásicos (he visto los carteles de casi todas las películas de terror de la Universal) que merecen un vistazo hayan visto o no las películas.
Aquí otras dos páginas donde buscar carteles: Los posters del cine y Cartelia. Éstas en castellano y sin vil metal de por medio. Vamos, de las que me gustan.
Y otra más, ésta temática: Cinemateca de Cuba (estos, por desgracia, no pueden ampliarse).
No sé, yo he pasado un buen rato recordando películas y viendo algunos carteles en versiones distintas a la española. Prueben ustedes.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Tiene, el título, cierto aire de huevo Kinder, pero es lo que me ha salido para presentarles el enlace de hoy.
Se trata de la revista argentina Jazz Futurezone. Es una publicación sobre diseño realizada por diseñadores (sí, sé que esta definición les deja a ustedes como estaban). El número actual habla de la usabilidad, pero recomiendo a las personas que no se sientan atraídas por el tema que visiten el resto de las páginas de la revista. Verán cómo les gusta.
El enlace lo he encontrado en uno de los artículos de Fernández Coca (fernandezcoca.com) para la revista Bitniks.
Por cierto, en la sección de enlaces de la revista Jazz no encontrarán uno a la página del grupo DOMA. La página de este colectivo me ha parecido curiosa y, como aparece un poco escondida en la sección Little Beauty de Jazz, me ha parecido buena idea destacarla para que no les pase desapercibida.
Les dejo disfrutar de la lectura, los gráficos y la música. Yo vuelvo mañana.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Mensaje de nuestro departamento "esto sin santos es un sin Dios":
Si es usted un músico con bitácora y encuentra dificultad para justificar sus salidas (que lo dudamos), le recordamos que hoy es la festividad de Santa Cecilia (enlace evitable).
Goce del santoral
Es un consejo del jardín mil tres
Y ahora a lo que vamos.
Hoy les he preparado una visita a la exposición Arcos de Luz sobre la Mezquita de Córdoba.
En su página de inicio podemos leer:
"Perspectiva, luz, penumbra: fotografías, iris de tantas almas... Las que aquí presentamos ofrecen al viajero virtual la posibilidad de adentrarse en la Mezquita desde ángulos tan difíciles de describir como fáciles de percibir. En el reto nos hemos servido de una cuidada selección de fotografías procedentes del Archivo Municipal, en su mayor parte, y de la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba. La palabra escrita de Muñoz Molina, acompañándolas."
Ana Verdú Peral
La exposición es interesante y su sección de enlaces les permitirá continuar el paseo. Es un viaje de mentirijillas, qué le vamos a hacer, pero si le ponen ustedes algo de imaginación...
Porque imaginación... sí tienen, ¿no?
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Anoche, después de poner en la red la anotación que leyeron, me dediqué a buscar algo que presentarles hoy. No tenía una idea muy clara sobre el tema, así que comencé a visitar páginas un poco al azar.
Después de algún tiempo me encontré escribiendo la siguiente carta:
Señor Nicolas Sabourin:
Ha sido un placer descubrir su página. No cabe duda, viendo su trabajo, de
lo que debieron suponer para usted aquellos libros, de lo que aún suponen.
Ha conseguido hacerme recordar la avidez con la que devoraba de niño cada nuevo
volumen que caía en mis manos. He recordado las historias que leí en ellos
e incluso el olor que salía de aquellos ejemplares de lomo entelado.
Gracias por todo.
Pierre Menard
Nos venden internet como un lugar donde podremos disfrutar de grandes espectáculos, del cine, la música... Un lugar en el que cualquier deseo podrá comprarse con un clic. En parte ya tenemos muchas de esas cosas, otras llegarán en poco tiempo. Ese es su internet.
Pero no se confundan, la red la hacen personas como el señor Sabourin y sus colaboradores. Por eso dejé de buscar cuando envié la carta, ya tenía mi enlace para hoy. Visítenlo, continúen el paseo por las páginas que propone, y vuelvan a disfrutar de aquellos viejos libros de Tintín.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
(Nota del ogro: hoy es el día de la Declaración de los Derechos del Niño... bueno, de algunos niños...)
Me levanto algunos días entre sibarita y chorra, perdónenme la expresión, y eso se transmite a las anotaciones. Con el tiempo verán que soy una persona compleja, esta nota es un ejemplo.
Pueden ustedes comenzar visitando El Beato de Liébana y encontrarán información, acompañada de magníficas imágenes, sobre los libros editados por Moleiro Editor.
No se fijen ustedes mucho en la organización del sitio. Saltarán de un dominio a otro sin entender muy bien el porqué y notarán cierta confusión inicial sobre dónde están y cómo puede pasarse de unas páginas a otras. Si se limitan a disfrutar de las fotografías, de calidad y descarga rápida, y a curiosear entre la información que se ofrece de los libros seguro que pasan un rato entretenido.
Si les gusta lo que ven podrán comprar, aunque no desde la página, alguna de las reproducciones editadas por Moleiro. Las economías menos saneadas tienen a su disposición, esto ya desde la página, los libros de arte del mismo editor. Si tampoco pueden permitírselos no tienen por qué volverse de vacío, pueden solicitar gratis una alfombrilla de ratón o los catálogos, también gratuitos, para consultarlos mientras esperan el autobús, esto queda muy bien, o para decorar con ellos lo que ustedes gusten. El arte, como ven, al alcance de todos los bolsillos.
El caso es que para disfrutar de la visita anterior no les vendría a ustedes mal el contar con cierta información previa. Esto, unido a mi ya comentado despertar entre dos aguas, hace que les recomiende la página definitiva.
Es éste un sitio del que, estoy seguro, sacarán provecho diario. Su sección de "opinión publicada" les permite estar informados prescindiendo de periódicos y telediarios. En su foro, de elevadísimo nivel intelectual, podrán discutir sobre los temas más actuales. El contenido del resto de las secciones no desmerece al de las anteriores (y son divertidas para qué engañarles).
Pero si la comento hoy es porque su sección de teología, que incluye una edición de La Biblia en fascículos, les será de gran ayuda para profundizar en los bíblicos mundos representados en los libros del enlace anterior.
No les entretengo más. Únicamente comentarles que si se encuentran ustedes entre aquéllos que pueden permitirse las reproducciones de Manuel Moleiro no duden en escribirme (@jardín), me encantará conocerles. Los que no puedan permitírselas... también pueden escribir, pero indiquen claramente en el asunto del mensaje que no pertenecen al grupo anterior.
Eso es todo.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Se levanta uno por la mañana... mira la anotación escrita el día anterior... saca conclusiones...
Primera: las dosis de café ingeridas a lo largo del día deben ser convenientemente dosificadas. Se corre el riesgo, en otro caso, de padecer irreprimibles accesos de verborrea anotacional.
Segunda: es un detalle hacia los lectores el ofrecerles una anotación corta tras una larga.
Tercera: necesito un enlace hacia alguien que sea un maestro de la simplificación, por si se me pega algo.
...
Vigesimoctava: Calpurnio.
Aclaración: he vuelto a pasarme con el café. Las conclusiones intermedias han sido eliminadas por carecer de interés.
No, no hace falta que me den las gracias... (@jardín)
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Necesito mentiras en mi vida diaria, la hacen más auténtica, más rica. Pensarán ustedes que únicamente un personaje de un cuento o un loco podría decir algo semejante. Pensarán que a nadie le gusta ser engañado, que es una excusa de quien engaña para justificarse.
Pero dejen que les explique. Una marioneta, un actor, un relato, un mago, un cuadro... todo son mentiras que sólo pueden ser disfrutadas dejándose engañar.
No disfrutarán de los títeres si piensan que hay alguien tras ellos, o de una obra de teatro o una película si insisten en mirar al actor y al escenario en lugar de al personaje y a su mundo, o de un mago si buscan la carta en la manga en lugar de dejarse seducir por la maravillosa idea de que la carta desapareció realmente.
Nos cuesta dejarnos engañar y pagamos por ello. Un niño será capaz de soñar que el personaje del cuento viene a verle a su habitación. Hablará con el títere porque ve en él a un amigo. Verá conejos salir de la chistera porque aún mira con sus ojos de niño.
No podemos ir por la vida dejándonos engañar, hay que ser prácticos, ni yo voy a pedirles semejante cosa. Pero creo que tampoco podemos vivir, yo no puedo, sin mirar de vez en cuando la vida con los ojos de ese niño.
He conocido la bitácora La Mentira a través de una carta de Óscar, su autor, enviada al jardín mil tres. En su página se representa una farsa cada día. Una obra de teatro a la que estamos invitados cada noche. Nos invita a mentir y nos regala sus mentiras sin querer engañarnos.
Se levanta el telón. Sobre el escenario hay un actor... ¡NO!. Vemos un rey en su palacio, o un mendigo en su miseria. El diablo y sus calderas, o un payaso llorando mientras pinta su sonrisa. Vemos un albañil pensando en minifaldas, o una isla esperando a sus piratas...
Pónganse sus ojos de niño, búsquenlos bajo la cama si hace falta, porque va a comenzar La Mentira.
Puede que uno termine con complejo de infanta tanto saludar a diestro y siniestro, pero se hace con gusto. Lo haré sin embargo, y a partir de ahora, de forma más breve. Si con cada saludo hago referencia a las páginas de los nombrados, y les comento lo que pueden encontrar en ellas, corro el peligro no sólo de aburrirles a ustedes, sino también de contarles en una única anotación todo lo bueno que hay en la red. Tiempo habrá de pasear por sus páginas.
Así que... gracias por su interés a Carmen, de Memorabilis, a Óscar, de La Mentira, a Eduardo Arcos... de lo mismo, a Jordi Cebrián, de Cien palabras, a Mariano Gistaín, de Texto casi diario, a Marcos Taracido, de la revista Almacén y al señor de 4colors (demasiado tarde para buscar un nombre que vi en algún sitio y debí apuntar).
A todos pueden encontrarlos en la lista de bitácoras de esta página.
El de hoy nos lleva a Artefactos virtuales, de Brian Mackern, un espacio sobre net-art en el que pueden encontrar entrevistas (traducidas al castellano), un archivo de enlaces y un lugar donde colaborar en el desarrollo nuevas ideas.
Su autor define Artefactos virtuales como:
"...galería/espacio interactivo de investigación,
desarrollo e implementación de arte-web.
Interfases que interactúan con el usuario, espacios virtuales, ambientaciones
sonoras, instalaciones web, animaciones multimedia, sitios laberínticos con
navegación "no-lineal", aleatoria, etc. son sólo parte del gran abanico de
posibilidades que este nuevo medio nos brinda para expresarnos, y que encontrarán
en este sitio."
Mañana volveremos a vernos, si encuentran algo interesante no dejen de contármelo (@jardín).
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
"Bajó los brazos, como cada día. El cansancio, que había aprendido a evitar a lo largo de tantos años, vino esta vez a su encuentro. Y pensó que aquella noche no podría conciliar el sueño. Aún no sabía que como tantas otras, volvería a soñar con brujas y niños, con ogros, dragones y princesas. Acompañó con su mirada, por última vez, las miradas de aquéllos que ahora se encontraban tan lejos, perdidos en fantasías por él imaginadas. Y sus ojos se llenaron de lágrimas a pesar de que sabía, que algún día, esos niños recordarían con una sonrisa sus marionetas."
El ogro del jardín mil tres
Para los cuentacuentos. Cien palabras y una sonrisa.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Nota: el cuento no guarda relación con Francisco Peralta el cual, que yo sepa, sigue dando el callo. No me lo jubilen antes de tiempo. Vean la sección de enlaces para más información.
(Nota del ogro: esta noche hace sol en el jardín. Es lo prometido.)
Pues miren que venía yo hoy con un enlace que no apuntaba a otra bitácora, más que nada para que parezca que me esfuerzo por ustedes. Ya estaba pensando en cómo presentárselo, tenía hasta algún parrafito escrito (cosa corta, ya me conocen).
Pero no. Al final no ha podido ser y hoy la nota rebosa bitácoras por todos lados (y el otro enlace lo dejamos, se lo juro, para... ).
Y es que quiero presentarles una página que puede que no conozcan ustedes, aunque tal vez llegue tarde. Se trata de un todo a cien... de palabras: Cien Palabras. En ella su autor, Jordi Cebrián, nos regala un cuento en cada anotación. Un cuento de cien palabras, ni más, ni menos, escrito por él mismo... o por ustedes, si se animan a colaborar.
Aprovechen para visitarle antes del comienzo del año porque no sé cómo se las va a arreglar este hombre cuando llegue el euro (0,6 palabras no parecen demasiadas).
Encontré esta página gracias a
4colors, que se encargó en mostrarnos
hace unos días que el anillo de bitácoras que todos ustedes conocen tiene una
cola,
perdón por la expresión, de espera en la que vive gente.
(Esta lista de espera se ha vaciado y ahora pueden disfrutar de Cien
Palabras en el anillo.)
La página de Jordi Cebrián no tiene enlaces desde los que comenzar un paseo, así que aprovecharé para recomendarles la página de Ramón Buenaventura. Ya saben, hace un par de días hizo que nos fuésemos a la cama sacando pecho y no podemos evitar agradecérselo.
Y fíjense ustedes que digo "su página" y no el Librillo, también muy aconsejable. Y es que si pasean ustedes por ella podrán encontrar todos los artículos que este señor ha publicado en el suplemento El Semanal. Cientos de ideas para iniciar paseos por la red que, en muchas ocasiones, emplearemos en el jardín mil tres.
Ramón Buenaventura me tuvo enganchado a aquellos artículos cuando yo ni siquiera tenía módem. No creo que haga falta decirles más. Visítenle y ya me contarán (@jardín).
Yo les espero aquí. Voy a ver si consigo escribir algo con cien palabras... Tal vez quitando el "buenas noches"... o limitándome a saludar... o cogiendo las cien primeras...
o...
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
He estado dando una vuelta por las páginas esas de "hágase una web usted mismo". Quería información sobre lo que comenta Tremendo acerca de evitar las tablas en las páginas web (a parte de que el hombre se a enterado de existimos y había que agradecerle el enlace).
Lo de las tablas lo he tenido que posponer porque me he enterado de algo terrible. La gente de esas páginas dice que si uno no se da de alta en los buscadores... pues que no existe oiga.
¡Madre mía! Y yo aquí, diez días y pico dándoles a ustedes la tabarra y resulta que estoy en una especie de limbo tecnológico. ¿Cómo me van a encontrar si se pierden (o me pierdo)?
Así que hoy, de enlaces nada. Me voy a darme de alta a toda prisa. Y eso que he leído que lo del "vuelva usted mañana" no es nada para lo que les cuesta a esta gente de los buscadores atender peticiones. Creo que voy a comenzar por Google. Lo hago porque me los han recomendado, para qué nos vamos a engañar, pero también porque me han caído simpáticos. Tienen un trato amable.
Si quieren empezar un paseo esta noche pásense por Unidades de Desplazamiento (que, por cierto, también ha visitado el jardín) y elijan uno de sus enlaces, que los tiene golosos. Y ya que van por allí, si ven al señor Eduardo Fernández le dan las gracias de mi parte. Díganle que esta noche no puedo acercarme. Que estoy liadísimo aquí en el limbo.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
De cosas sencillas va hoy la nota.
Se cansa uno a veces de tanta información como le regalan por internet. Da la impresión de que cuando alguien quiere hacer una página, de lo que sea, le da miedo quedarse corto. Queremos ser pequeños Terras y claro, nos pasamos el día venga a meter enlaces, que crear contenido está caro, a todo tipo de sitios más o menos relacionados con lo que nuestro "portal" enseña.
Podría darse el caso de que alguien prefiriese la página del vecino si éste nos gana a enlaces. Y así se ven páginas de motos que permiten enviar mensajes a móviles, páginas sobre móviles que dan información sobre carreteras, putas de carretera que dan información sobre bolsa (esto sí podría ser práctico), y así pueden seguir ustedes hasta hartarse.
Incluso encontramos páginas que permiten que colaboremos con su heroica tarea mediante sistemas automáticos para añadir enlaces. En estos casos el revoltijo de contenidos llega a ser memorable.
(Retomo el tema de las cosas pequeñas que parece que me pagan por palabras)
Así que es tranquilizador saber que hay gente que entiende las cosas de otra manera. Gente que nos muestra ideas sencillas (no simples) expresadas de una forma sencilla.
El escaparate de San Pedro parte de la idea de una exposición de una única fotografía (que se renueva cada mes). La fotografía y su autor tienen toda nuestra atención. Nada va a distraernos.
Es una exposición real, pueden ustedes visitarla en Madrid, pero tienen su escaparate en la red. Una página que intenta hacerse a un lado para que podamos ver lo que enseña.
Por eso tiene un sitio en el jardín. El escaparate de San Pedro.
Gracias al Luis de la Fuente, de Riesgo y Control, por estar abierto a mis consejos y por mostrarles a ustedes el camino al jardín.
Y a Alberto Noguera, de Multitextos, por su paciencia y por decirles a ustedes que lo importante de este sitio no está en primera página (no se preocupe por el señor Menard, que no cansa lo que se hace con gusto).
Y gracias a la gente que ha escrito por su forma de hacer las cosas.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Vengo hoy un poco retrasado (no, no me recuerden lo de ayer) y me voy con prisa (advierto un intercambio de miradas irónicas entre mis dos lectores).
El hecho es que estaba visitando un sitio que pensaba recomendarles y me he quedado un poco corto de tiempo. Tendrá que esperar antes de que lo muestre en esta página (si es que llego a mostrarlo).
Además no volveré hasta el domingo, así que he buscado algo que les tuviese entretenidos hasta nuestro próximo encuentro. ¿Un juego? ¿Un relato?...
No he querido escatimar en gastos con ustedes, así que lo que les recomiendo hoy es la obra más grande de la historia del Arte. Así, a lo bestia. Y pueden ustedes hasta bajarla a sus ordenadores o regalársela a algún amigo. Piensen que la Navidad está a un paso.
La obra ha sido bautizada por su autor, el brasileño Joéser Alvarez da Silva como Línea 568,188 km. Según el mismo autor, si usted pulsa sobre la barra de desplazamiento de su navegador (sobre el botón de la barra de desplazamiento) tardará unos 20 días en llegar a la parte inferior de la página... más o menos.
El mismo autor les recomienda buscar emociones fuertes pulsando directamente sobre la barra de desplazamiento (no sobre el botón) para alcanzar velocidades de vértigo. De esta forma pueden recorrer la línea en apenas dos días.
¿Dos días? Perfecto, el tiempo justo para tenerles a ustedes entretenidos hasta mi regreso.
Cuando Joéser Alvarez da Silva se pregunta por qué hacer una obra tan grande nos regala con una respuesta que deberíamos escuchar más a menudo: ¿Por qué no?
Por cierto, si se cansan de ver pasar la línea (¿?) pueden navegar por la página de este artista (sólo se puede navegar a derecha e izquierda pero ustedes insistan). Estoy seguro de que encontraran en su paseo lugares interesantes.
Ustedes sigan haciendo pasar la línea que yo vuelvo el domingo. Hasta la vista.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Les decía ayer que la anotación "Infancia robada" había venido a sustituir a otra que tenía preparada y que llevaba por título "Enlace robado". ¿De qué hablaba esta nota?
Les hago un breve resumen. Tras unas divagaciones que no vienen al caso podía leerse:
"Lo que iban a ser mis deberes para hoy (buscarles una página) tendrá que esperar hasta nuestra siguiente cita. Pero como sé que alguno de ustedes ha venido hasta aquí buscando algún enlace interesante haremos lo siguiente.
Vayan ustedes a la página de Polo. Ahí, y de forma aleatoria, les presentarán un enlace para que lo sigan. La página no tiene archivo, ni búsqueda, ni nada. Sugerencias con criterio mostradas a bote pronto. Y punto. A mí me gusta.
Sigan el enlace que les propongan en Polo y haremos como que he sido yo quien se lo ha recomendado. ¡Ah!, y si el enlace que les proponen es interesante no dejen de contármelo (@jardín)."
Ya ven, pensaba robarle un enlace a Polo, de ahí el título que acompañaba al texto.
¿Y cuál es el problema? El problema es que la nota la estaba escribiendo el día 6 de noviembre. ¿Y? Pues que si se acercan ustedes hasta el pedazo de bitácora que viene haciendo el señor Fernández Coca, llamada (¡ole la grasia!) BitáCOCA, verán que recomienda la misma página el día 5.
Uno no espera sorprenderles con los enlaces propuestos pero, en este caso, mi recomendación perdía un poco de la espontaneidad fingida con la que había tratado de envolverla. Además ustedes podrían entender mal el título y pensar que el enlace se robaba al señor Fernández Coca. Nada más lejos de mi intención.
Y hoy, ¿nos quedamos sin enlaces? No. Hoy, ya sin posibles interpretaciones erróneas, le robaremos no uno, sino dos enlaces (¿o son más?), a Fernández Coca.
Pueden ustedes disfrutar con los elegantes diseños de Granatta, que seguro conocían (¿lo les gustaba más el diseño de los huevecillos?). Pueden leer la entrevista que le hacen en Flashmaestro y... NO PUEDEN perderse un trabajo en el que participa Granatta y que él mismo destaca.
Vean un día en la tierra, disfruten, y no olviden agradecérselo a fernandezcoca.com.
Gracias por pasar un día en jardín y por hablar con nosotros (@jardín).
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
"En la calle todo es falso... dos de mis mejores amigas ya han sido asesinadas, eso es lo peor... los niños de la calle quieren meterme mano, los policías me piden servicios y luego los mayores que controlan a los niños y que me han visto ir con el policía me persiguen; los clientes a veces me asustan. La pasada noche uno me hizo bajar del coche apuntándome con una pistola y ni me pagó."
Shirley, una de las niñas de la calle
que actualmente se recupera en Casa Renascer.
El texto anterior pertenece al libro Infancia robada, de Kim Manresa (fotógrafo) y David Dusster (redactor), el cual trata sobre la situación de las niñas de la calle brasileñas.
El libro es el primer proyecto de la fundación Photographic Social Vision, los cuales se definen así: "La Fundación Photographic Social Vision es una organización no lucrativa, que gestiona la producción y publicación de material fotoperiodístico con los objetivos de fomentar la conciencia sobre determinadas causas sociales y recaudar fondos para instituciones dedicadas a dichas causas."
Sobre este proyecto y sobre la fundación pueden encontrar información en el enlace anterior.
El siguiente enlace les llevará al artículo "Cuando todos se dan la vuelta" que incluye una entrevista a Kin Manresa, varias de las fotografías extraídas del libro, y datos acerca del proyecto Infancia robada.
En la entrevista se pueden leer cosas como esta:
"Los suburbios existen en todas partes. Los barrios periféricos también están en Madrid, París o Barcelona, el problema es tan grave como en África. La gente lo desconoce."
Kim Manresa
No perderán (¿perder?) más de quince minutos leyendo los enlaces propuestos. Creo que merece la pena. ¿Y ustedes? (@jardín).
El próximo día les comentaré por qué cambié la anotación que tenía preparada para hoy, "Enlace robado", y terminaron ustedes leyendo esta otra titulada "Infancia robada".
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Estaba yo preparando esta página y haciendo un recorrido por las bitácoras que conozco para ver cuáles iba a poner en el menú que aparece a la izquierda de sus pantallas. Una de las primeras bitácoras que comencé a visitar no estaba entre las seleccionadas, se trataba de Zona Geek. Desde el pasado día once de septiembre no actualizaba su página. Me había acostumbrado a sus desapariciones, pero parecía demasiado tiempo...
Ha elegido la noche de difuntos para volver. ¿Casualidad? ¿Efecto teatral largamente meditado?... El hecho es que ha vuelto y que por eso, y porque promete escribir casi a diario, lo ven ustedes en estas páginas.
En una de sus primeras anotaciones tras el retorno, Sebastian Delmon, que así firma el autor de Zona Geek, nos recomienda este juego de cochecitos. Se puede jugar contra el ordenador o contra otro contrincante y puedes montar tus pistas y todo. No es que uno sea de los que le encuentran atractivo a esto de los juegos de ordenador, pero se acuerda uno de la infancia y le entra un no sé qué... en fin...
Por cierto, la definición de geek nos la da el mismo Sebastian.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
No me digan que no les encantan esas páginas cuyo motivo de existencia es cuando menos singular. Ya sé que algunos sitios se pasan en cuanto a singularidad, lo que les lleva a que únicamente su creador los visite de vez en cuando.
Pero en otros rincones de la red podemos encontrarnos con ideas que, aun pareciendo un poco absurdas al principio, nos sorprenden y nos atrapan sin saber muy bien por qué. A mí me pasó, y me sigue pasando, con Mirrorproject.com. No sé decirles qué es lo que me gusta de ella. Tal vez ustedes puedan explicármelo (@jardín).
Por cierto, si la visitan puede que nuestros paseos se crucen. Recuerden sonreír.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Supongo que en el futuro tendré que hacer referencia de una forma más o menos habitual tanto a esta página como a otras de desarrollo similar al del jardín mil tres. Me estoy refiriendo a las bitácoras, los diarios, los weblogs, los cuadernos de anotaciones...
¿Cómo voy a llamarlos? Bueno, si algo tiene de bueno la red es que la mayoría de las veces alguien se ha hecho la misma pregunta antes. Precisamente hace unos días dos conocidas páginas trataban este tema. Al menos uno de los autores, que yo sepa, tiene además suficientes conocimientos sobre el lenguaje como para hablar con criterio.
La cosa comenzaba el 19 de octubre con la siguiente anotación en la página Estructuras de control, de Alberto Noguera. Luego aparecía el comentario de Bitácora Tremendo y Alberto Noguera retomaba el tema los días 21 y 23 (vean el enlacen anterior).
En mi caso tengo que reconocer que soy un ceporro escribiendo (si no lo han notado lo notarán con el tiempo) y mi elección se basa en mis preferencias personales (¿manías?): el jardín mil tres es una bitácora. Cuando haga referencia a otras páginas me referiré a ellas, cuando sea posible, de la misma forma en que lo hagan sus autores.
El cómo llamar a estas páginas es lo de menos, pero me sirve de excusa para presentarles dos de los sitios que leo frecuentemente. Visítenlos ustedes, si no lo hacían ya, porque merece la pena.
Estructuras de control es el diario de Alberto Noguera y se engloba dentro de su página Multitextos.com. Buena selección de enlaces, centrados en la usabilidad y la literatura, y unos interesantes artículos. El tema de su diario nos lo dice él mismo:
"Este diario me sirve para hacer comentarios sobre usabilidad, redacción de contenidos, modelos de negocio en la web y cualquier cosa de Internet que me pueda interesar. Es un reflejo de mis intereses en este medio."
Bitácora Tremendo habla de temas como internet, diseño web, contenidos, programas, utilidades... Es obra de Carlos Tirado y acaba de cumplir dos años. Tras el aniversario ha cambiado de imagen, pero si quieren ver otro tipo de cambio entreténganse leyendo las páginas que recomendaba en sus comienzos y compárenlas con las actuales.
Nada más.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
He tenido que rehacer este comentario varias veces. En principio comenzaba la cosa haciéndoles una breve introducción a las bitácoras y una pequeña explicación sobre cómo crear una de estas páginas empleando herramientas como Blogger.
Después de ver cómo habían iniciado sus diarios otras personas he visto que la idea anterior estaba un poquito usada.
También he pensado que podría explicar el tipo de páginas y comentarios que van ustedes encontrar en el jardín mil tres. El problema es que, en principio, no hay un tema al cual deban ajustarse dichas páginas. Bien es cierto que la mayoría de los enlaces que les presentaré serán de lugares que se expresen en castellano (o aquéllas en las que el idioma no presente una barrera), a poder ser accesibles, sin perder la paciencia, desde una conexión lenta, salvo cuando la calidad de la información contenida y el formato de la misma justifique las esperas. Pero esta acotación es demasiado amplia para resultar útil.
Por último he decidido que lo mejor sería simplemente presentarme y dejar que el tiempo vaya definiendo los límites del jardín mil tres. Claro que, como soy propenso a extenderme más de la cuenta, la longitud de esta primera anotación podría haberles asustado. Debido a esto he separado dicha presentación en dos páginas, presentación e intenciones, que podrán ustedes leer cuando no tengan nada mejor que hacer.
Ya ven, el primer comentario ha quedado sin contenido y ustedes pueden ya continuar su paseo por la red.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.