
Visiten la página de Ernesto Rodera y disculpen mi lamentable estado tras los excesos de anoche.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
No sé si son ustedes lectores del periódico El País, más concretamente del suplemento de informática de los jueves (Ciberpaís). Tanto si lo hacen, como si no, quiero llamar su atención hacia una de las secciones de este suplemento que, estoy seguro, les va a proporcionar más de una alegría.
Se trata de un riconcito, en la segunda página, en el cual los lectores se dedican a proponernos paseos por las páginas que consideran interesantes. No busquen esta sección en la red. La gente del El País no la considera lo suficientemente importante como para incluirla en su edición virtual.
A diferencia de la sección de "direcciones" que nos propone el periódico, donde la mayor parte de las propuestas son en inglés, en el rincón del que les hablo predomina el castellano. Abundan aquí las páginas localistas, páginas de pueblo, personales... Direcciones largas, servidores gratuitos y, sobre todo, mucho esfuerzo de gente que, con mejor o peor resultado, pone sus ilusiones en la red.
Posiblemente no encontrarán aquí muchas páginas usables, optimizadas, accesibles desde cualquier aparatejo o que sigan los mandamientos del gurú de turno. Tampoco esperen que les haga órbitas la boina con la mayoría de los diseños. Lo que si podrán encontrar son páginas hechas con todo el cariño, y eso sí es importante. Eso, ES lo importante.
Les pondré algunos ejemplos. El día 6 de diciembre el Ciberpaís publico el artículo sobre las bitácoras que tanto revuelo levantó por estos lares. En la página de al lado, sin hacer ruido, aparecían estos dos mensajes:
Fotografía poética
En El Ojo de Almacén, página de fotografía poética, hay colecciones para el que
público participe. T. Anodino. Saludos.
El ojo del almacén
Mi novelita
He colgado una novelita libre de derechos. Mariano Gistaín.
www.10lineas.com/hombrevirtual
Hoy les propongo dos paseos sacados del mismo rincón: un viaje al pasado de la mano del Canal Nostalgia. Llevo un rato paseando por sus páginas y tengo que reconocer que estoy disfrutando como un chiquillo. En cuanto les deje a ustedes me vuelvo para allá.
Otro viaje, éste por el presente, es el que nos lleva de La Habana a Santiago desde la página de Cuba a Tope. Léanselo porque merece la pena.
Antes de despedirme, aprovecho uno de los enlaces que aparece en el Canal Nostalgia, para corresponder a una petición que me hizo el trovador de la paella. Aquí tiene su Sor Citroën de luxe, señor Nando.
Nos vemos.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Las dos de la madrugada del miércoles en el jardín mil tres (esto, fuera del jardín, es técnicamente el jueves). Una buena hora para pasear por la sección de imagen de La Bisagra. El resto de la secciones se las dejo a ustedes y a sus insomnios.
Para orientarse pueden leer lo que dice Fernando Aranguiz sobre la página.
Sé que les gustaría que todos los días fuese así de breve. Ustedes saben que no siempre, más bien casi nunca, seré tan benévolo. Disfruten ahora que pueden.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Eso son ustedes, gente con suerte. Y no me hace falta preguntarles si han conseguido unos milloncejos con la lotería. Ustedes son afortunados porque yo sigo tan pobre como el jueves. Ni una pedrea oigan, lo cual me ha hecho cancelar varios proyectos y continuar con el jardín mil tres. Podrán seguir disfrutando de mi presencia en esta página. Lo dicho, hay gente que no sabe la suerte que tiene.
Para qué ofrecer resistencia. Por qué seguir. Qué gano mortificándome de esta manera. Ha sido duro pero la liberación ha llegado tan pronto como he decidido claudicar. He sentido el descanso del que habla tras la tortura. Porque eso ha sido, una tortura. Televisión, prensa, revistas, la red...
Microrrelatos de Navidad en el diario El País.
¡Ya es Navidad en el Corte Inglés!... perdón quería decir que ¡ya es Navidad!
Y ya puestos con los microrrelatos quiero que lean el que ha escrito Ramón Santana para el Taller Literario.
Me he dado cuenta de que en muchas de las bitácoras que aparecen en la lista del jardín mil tres se puede disfrutar de estos cuentos. Me gusta encontrármelos en mis visitas, pero espero que la cosa no llegue a los extremos relatados por el señor Ramón. No sé ustedes, pero yo les tengo cariño a los libros en los que se pueden pasar las páginas. Antiguo que es uno.
Me pide el ogro que les dé este enlace. Que es poca cosa, dice, pero que les puede arrancar una sonrisa. Merece la pena probar.
No volveré al jardín hasta el martes. Aprovecharé estos dos días para continuar mi adaptación navideña en el mundo real. Para ir poco a poco, y ponérmelo fácil, he comenzado a leer "Cuentos eróticos de Navidad". Puede que alguno de ustedes piense que hago trampas, que ayudarme del erotismo para tragar es de cobardes, que en la Navidad hay que entrar a saco a base de villancicos, belenes, ¡Qué bello es vivir! y especiales del Parada.
Piensen lo que quieran. Yo hago lo que puedo, y me esfuerzo, no crean. Feliz... Fe... Feliz Nav... Ustedes ya me entienden.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
¿Un villancico señor Menard? Pues miren, a mí la Navidad ni me va ni me viene. Ni paso estos días con sonrisa de pastorcillo ni pongo cara de estoico sufridor de hemorroides (estoico y silencioso, según sabemos).
Lo de "a pasar buenos días" y "que tengas un feliz año", lo llevo bastante bien. Se pone cara de "sé que me lo dice usted de corazón, señora" y se queda uno tan contento. Si acaso algo me carga un poco son los villancicos, pero es una carga que, con la excepción del de Bonnie M., consigo llevar bastante bien si la acompaño de una ingesta de alcohol ----- (sustituya, según su parecer, los guiones por: moderada, suficiente, adecuada, salvaje, suicida y, o, u, navideña).
Es más, dependiendo de la palabra que haya elegido usted en el párrafo anterior, incluso he llegado a disfrutar de memorables momentos lírico-navideños, se lo juro por el tamborilero (¡el de Raphael coño! que llevo dos párrafos con lo de la Navidad y todavía habrá alguno que se perderá).
Pero no, el título de la nota no hace referencia a nuestro rico cancionero. Describe, con más pena que gloria, el enlace que les propongo hoy. Un enlace que les relajará en estas fechas de tanto estrés que se avecinan, les ayudará a dormir y ahuyentará de sus sueños a papa noeles del saco y pastorcillos zamboberos (¿zamborileros? ¿zamborilistas?).
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Un tanto extraño el paseo de hoy. La culpa de todo la tiene el frío, es el quinto día con temperaturas por debajo de cero grados, lo que me ha hecho recordar un viejo chiste de El Perich, ese en el que un pobre le dice a otro: ¡Qué ganas tengo de que llegue el verano para pasar sólo hambre!
Se pueden imaginar el tipo de enlaces que pensaba proponerles para hoy partiendo de esa idea. Digo pensaba, porque finalmente me he decidido por otro tipo de páginas. Ahora que se acercan fechas de buen rollito no he querido amargarles la noche sin previo aviso.
No sé si encontrarán relación entre el chiste anterior y los dos enlaces que siguen. Puede que, aunque he intentado evitar cualquier asociación, mi subconsciente me haya jugado una mala pasada. Juzguen ustedes.
Comiencen la visita por la página de V.H.E.M.T.. Piensan distinto y siempre es bueno conocer otros puntos de vista. Luego, si lo creen conveniente, pueden continuar su paseo por esta página. Está escrita en perfecto inglés, pero a pesar de eso, quiero recomendársela porque yo he encontrado muy gratificante la visita (el idioma no será un obstáculo para el disfrute, se lo juro).
Mañana volveré por aquí. Si sigue haciendo este tiempo le pediré al jardín un sol grande, no quiero que pasen ustedes frío...
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
(Nota del ogro: esta bitácora no se actualiza sin previo aviso a menos que...)
Dice estar muy ocupado, y a diferencia de mí, parece tener motivos de peso.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
(Nota del ogro: precioso domingo en el jardín mil tres. Y largo domingo dirán algunos. Sí, un poco largo, va siendo hora de hacerlo terminar.)
(Les digo de antemano que el título de la nota puede que esté un poquito salido de madre para lo que sigue a continuación)
Que internet es un pozo de sabiduría lo sabemos todos. Que a cultos no nos gana ni Dios es algo que no se puede dudar (me refiero tanto a mí como a ustedes, claro). Pero seamos serios, nadie se pasa el día visitando páginas sobre Kierkegaard, entre otras cosas, porque a las dos horas ya no sabes si cortarte las venas o dejártelas largas.
Uno, aunque les cueste creerlo, es humano, y como tal, dedica una parte importante de su existencia virtual a perder el tiempo. Ni páginas culturales, ni páginas bien hechas, ni nada de nada, visitas a lo peorcito de la red.
Así que hoy me he propuesto hacerles partícipes de esas visitas. Un paseo casi surrealista por las mentes más desquiciadas de la red. No es tarea fácil recomendar este tipo de páginas. Primero por la dificultad para encontrarlas. Alguno de ustedes dirá que lo difícil es esquivarlas, no encontrarlas. Pero les aseguro que para hacer alguna de las páginas de hoy no basta con proponérselo, para esto hay que nacer, hay que tener un don (o carecer de cualquier tipo de virtud, según cómo se mire), y eso no se encuentra fácilmente.
El segundo problema es de presentación. No venía al jardín desde el jueves y no volveré hasta el miércoles. Una semana con una única anotación para ustedes. Si encima les recomiendo la diarrea mental de un señor Teruel (¡existe!) es posible que las visitas se vean mermadas (más mermadas, digo). Tengan en cuenta que mis familiares y amigos desconocen mi dedicación a esta página, así que si ustedes me abandonan sólo quedamos el jardín, el ogro y yo (lo cual no es mucho cuando se es uno y trino).
Estas dos dificultadas no han conseguido desanimarme (lo veían venir, ¿no?) y el resultado es el siguiente. Tras una ardua búsqueda he decidido que para introducirse en este mundillo nada mejor que el siguiente enlace.
La selección es memorable. Si les parece poco, recuerden que Dios los cría y ellos se juntan, así que en algunas de las páginas encontrarán secciones de enlaces amigos con los que continuar su paseo.
Dos recomendaciones. No visiten todos los enlaces de una sentada, sería una temeridad, y si encuentran alguna página que verdaderamente les hace gracia no se avergüencen, disfrútenla y háganmelo saber (@jardín).
Por cierto, la gente que ha realizado tan magna selección sí merece una visita (¡y muchas!), no dejen de hacerlo.
¿Y qué pasa con lo del sentido de la vida? Qué quieren que les diga, algo tenía que inventarme para que leyeran ustedes esta nota, marketing que le llaman...
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Mientras escribía la nota del martes, Óscar el falaz colgaba en la red una de sus maravillas (quise decir mentiras). Tal vez, intuyendo que yo hablaría de mis constantes distracciones, y conocedor como es de mis actuales problemas de tiempo, decidió pagar, con el texto ajeno que escuchamos en su teatro, una deuda nunca contraída.
Ahora soy yo quien está en deuda. No sólo por sus textos, sino por haberme ayudado con la anotación de hoy. Tendré que pensar la manera de compensarle. Mientras tanto...
...
...quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).
...
Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: "¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!..." Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!
...
Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
El principito
Antoine-Marie-Roger de Saint-Exupéry
Pueden leer el cuento gracias a Roberto Pérez-Franco, ver los dibujos originales en la página de pollo4 o pasear por este pequeño homenaje de Cristina Pinazo Aznárez. Pero háganme caso, compren el libro, si no lo tienen ya, y dejen que se pierda en sus estanterías, o en una caja o un baúl. Puede que algún día, tal vez tristes porque al levantar la vista ya no ven estrellas, lo encuentren sin buscarlo y les ayude a sonreír.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Vengo observando, en la corta vida de esta página, la facilidad que tengo para desviarme del tema que en principio pienso para las notas. Les explico. Yo comienzo, como hoy, buscando cierto tipo de página o una página determinada que ya tenía vista. Nunca espero perder demasiado tiempo, una cosa rapidita, ya saben.
Pues no hay forma. Siempre termino despistándome y, muchos días, el enlace que les propongo no tiene nada que ver con lo que traía en mente.
Por si no ha quedado claro hoy les presentaré dos enlaces. El primero es producto de mi deriva de hoy. El segundo es el que pensaba darles antes de sentarme frente al ordenador. Puede que viendo los dos enlaces comprendan un poquito la falta de coherencia en las notas del jardín mil tres.
Vamos a empezar. Les presento el 3dnauta. Qué quieren, conocía la página y al reencontrarme con ella (en un lugar que nada tenía que ver con este tipo de páginas, se lo juro) no me he podido resistir.
Yo tuve una época en la que podía dejar de comer cuando me enganchaba con cosas de este tipo (aunque con lápiz y papel). Si a ustedes les ocurre lo mismo no visiten el enlace anterior. Si por el contrario son ustedes de los que tenían uno de esos cubos de Rubik con todas las piecitas bailonas de tanto desmontarlo para poner los colores en su sitio, visiten la página. La visita no pasará a mayores y habrán conocido ustedes el juego más difícil del mundo (eso dicen los autores). En ninguno de los dos casos difrutarán con el enlace.
Si no fuese por mi intención de explicarles lo fácilmente que me distraigo en mis paseos, el 3dnauta hubiese sido el único enlace de hoy. Pero he prometido mostrarles la página que tenía preparada. Sigan leyendo que merece la pena (y mucho).
Lo que viene es un revistón, una de esas páginas que da gusto leer (de éstas hay bastantes) y en las que da gusto leer (de éstas hay menos). Un diseño que no se ve y unos contenidos que realmente enganchan. Abres sus páginas y dan ganas de quedarse mucho tiempo, de ir adelante y atrás, de ver, de leer. Da rabia no poder tenerla en papel para sobarla, para releerla, para coleccionarla con cariño...
Puedo seguir escribiendo y no se harán a la idea. Mejor lo ven ustedes mismos. Visiten la revista Enfocarte.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Hoy les recomiendo dos páginas para leer. No me ha quedado muy claro si se trata de dos trabajos independientes o no (esto no dice mucho sobre la organización del sitio), así que, aunque valdría con una de las direcciones, les daré las dos.
Les hablo de Cuadernos de la Aldea y artnovela.com, dos páginas, o tal vez una, de la argentina Graciela Scarlatto.
Textos listos para descargar, noticias, literatura, filosofía, cine. Invitaciones a la participación, cuentos colectivos, relatos semanales y novelas por entregas... Su sección de enlaces, compartida por ambas páginas, les permitirá continuar el paseo.
La que emplean en El Cartel. Comprenderán, cuando la vean, que no les dé más información. Tendrán que investigar ustedes a partir de la url de la página.
Según nos informan en el Libro de Notas tenemos disponibles unas sugerencias del Ministerio de Asuntos Sociales de España para evitar el sexismo en el lenguaje.
Yo sigo teniendo problemas con las bes, las uves y los acentos, así que posiblemente dichas recomendaciones me vengan un poco grandes. Sin embargo y sin embarga haré lo que esté en mi mano para agradar a mis lectores, a mis lectoras e incluso a mis lectoros.
Seguro que en adelante dejaremos de ver textos y textas sexistas en la red. En cuanto a lo que a bitácoras y bitácoros se refiere, espero que se siga mi ejemplo y pronto veamos cambios en los nombres claramente ofensivos de algunas de ellas. Como ejemplo, y tomando algunas páginas de mis visitas diarias, propongo Tinta china y tinto chino (aunque yo me inclino por los vinos de La Rioja), El engaño que te engaña o Bitácora del caco caca.
Todo sea por la igualdad. Queda dicho y queda dicha (la dicha de haberlo dicho).
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Comprenderán que después del trabajo no tenga muchas ganas de comentarles páginas de carácter técnico. Por otro lado, dado los tiempos que corren donde los virus, fallos de software y hardware, troyanos, gusanos y demás parafernalia, campan a sus anchas por la red, uno se siente un poco obligado a ayudar a aquéllos con menores conocimientos. Y a eso he dedicado mis búsquedas estos días.
El problema surge cuando uno se da cuenta de la multitud de temas a tratar y la escasez de tiempo y espacio que se puede dedicar a una anotación. Lejos de desanimarme por la vastedad de mi cometido, el cariño que les voy cogiendo actuó sobre mí como un acicate que me impidió abandonar mi búsqueda en los momentos de mayor desaliento.
El resultado de mis esfuerzos se verá con seguridad recompensado por los beneficios que, sin duda, ustedes obtendrán de la página de hoy. Y leen bien, una única página para resolver multitud de problemas. Y no sólo eso, dicha página servirá lo mismo a quienes necesiten ayuda con un viejo spectrum o para aquéllos que utilicen estaciones de trabajo o las últimas tecnologías en televisión interactiva.
En inglés, dirán ustedes. En catalán, les responderé yo (que para el caso es como decir en castellano).
¿Y la página, señor Menard? dirán ustedes.
La capilla virtual de Santa Tecla, responderé yo con satisfacción.
Y, por supuesto, no hace falta que me den las gracias (@jardín).
Olviden los problemas cotidianos, permítanse unos minutos (o más) de relax, persigan el aire, denle con el mango... disfruten, como yo he hecho, del bonito juego del ping-pong y la madre que lo parió. Yo pongo el enlace, ustedes los insultos.
Me verán el domingo, espero que más serio.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Varias cosas hoy...
De andar por casa por lo cercanos. La revista Almacén estrena contenidos. Aunque su fantástica bitácora (Libro de Notas) se encuentra entre las que aparecen en el menú lateral de esta página, no está de más el recordarles la visita. Supongo que la mayoría de ustedes se habrá dejado caer por el Almacén. Quien no lo conozca que no espere aquí una descripción de lo que va a encontrar. Visiten la página, su trabajo es su mejor tarjeta de presentación.
El siguiente apunte me recuerda a ese fundido de dos imágenes que solemos ver a veces. Nos ponen las fotos de dos personas y las funden tratando de mostrar cómo sería un posible hijo de ambos. Pues lo que quiero que vean es algo parecido. El fin de semana pasado el señor Fernández Coca, no contento con colarse en un buen número de las páginas que visito, se me presentó en casa escondido en el Ciberpaís. El artículo ilustrado por él no se encuentra en la red (una pena porque es interesante) pero sus ilustraciones sí. El trabajo de Antonio Fernández y Daniel de la Cruz Heras (Granatta) se funde para dar lugar a este curioso chiquillo. Los ojos de sus padres y las orejas de la abuela como pueden comprobar.
Me encanta el proyecto (comercial) PhotoGaleria iniciado por la gente de NoTodo.
Estupenda presentación, comentarios de los autores sobre los trabajos expuestos, biografías... Nicolás Muller, Alberto Schommer, Ramón Masats...
En un paseo por la red un poco extraño me encuentro con una reflexión sobre espejos que no puedo evitar comentarles.
Sabemos que los espejos invierten la imagen. La derecha se convierte en la izquierda y viceversa. ¿Por qué no ocurre lo mismo en el plano horizontal? ¿Por qué los espejos no muestran lo que está arriba abajo y lo que está abajo arriba?
Saberlo lo sabemos todos, pero explicarlo... (@jardín).
Que conste que sé que vienen a esta página por otros motivos, pero si no lo suelto reviento.
Los resultados del plan Info XXI no deberían extrañar a nadie, nos han ido preparando poco a poco. Los comentarios sobre la ley LSSI (la joya de la corona) empiezan a dejarnos indiferentes. El creer que subvencionando ordenadores (para que el niño chatee en Terra, claro) despegaremos de forma imparable en estos mundos virtuales da risa (de la floja). Y darse palmaditas en la espalda por el apoyo de Microsoft a la universidad española es para mear y no echar gota.
Cuando te recuerdan todo lo anterior en una única semana dan ganas de llorar (y mucho). Da penita, se lo juro.
De todas formas quiero ser positivo. He pensado que, tal vez, Jose Mari vea la necesidad de impulsar el cine y el teatro. A ver si así se les ocurre subvencionar los televisores (sólo a autónomos o pymes, no se crean). Que ya tengo ganas de agenciarme un panorámico de esos.
Eso es todo.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Por fin parece que tengo algo de tiempo para extenderme (observo las primeras deserciones desesperadas entre los lectores, cunde el pánico ante lo que se presenta como un insufrible monólogo). Como les comenté ayer, los próximos días serán un poco complicados, al menos durante el próximo mes y medio.
Tendré que aprovechar los domingos para preparar las anotaciones de toda la semana, así que no se extrañen si alguna semana no llega más que una nota. Respecto a esto, les recuerdo que al comienzo del menú lateral pueden ver la fecha en la que se actualizará la página, espero que de esta forma se ahorren ustedes visitas innecesarias.
La culpa de todo la tiene el trabajo, castigo bíblico donde los haya. Uno preferiría que la causa fuese otra, pero no. No se piensen que soy de los que se estresan trabajando, yo me lo tomo todo con mucha calma, pero trabajo en esta empresa desde que me amenazaron con despedirme si no lo hacía, y al final les he cogido cariño. Así que durante una temporada haré algunos excesos.
Termino el tema laboral con una reflexión (para que no digan que no les masajeo el intelecto): si tenemos que trabajar para comer... ¿por qué trabajamos por las tardes? Medítenlo ustedes.
Este fin de semana lo he dedicado a visitar páginas... modernas. El resultado es contradictorio. Reconozco que hay cosas por ahí que verdaderamente merecen las esperas, pero termina uno un poco hartito. Demasiadas páginas no sólo pretenden deslumbrarnos con sus contenidos, sino que ponen especial empeño en dejarnos patidifusos con la presentación de dichos contenidos. Yo entiendo que en el futuro todos (¿todos?) tendremos unas conexiones de la leche, pero aun así, me cuesta creer que puedan justificarse ciertos excesos (también entiendo que nadie me obliga a visitar ciertas páginas, pero necesitaba desahogarme).
Algunas de estas visitas se las iré presentando poco a poco. No esperen ustedes que cuando lo haga les hable de ellas desde un punto de vista técnico, hay para eso gente que entiende del tema. Yo les daré los enlaces a lo bestia, porque me han gustado o me ha llamado la atención algo de lo que he visto en ellos. Hoy les traigo dos ejemplos.
El primero es la revista sobre diseño Aticco.zine. El trabajo de Miguel Medina, Óscar Montañés y Eduardo Campuzano está de moda, las referencias desde otros sitios son continuas. El número actual, el cuarto de esta revista bimensual, nos habla del ritmo, y dentro de los artículos (de diseño, claro) que tratan dicho tema encontramos al culpable de que les recomiende la página. Un trabajo de Jean Duprez titulado Biorritmos. Una curiosa historia, acompañada con música de Michael Nyman, que me gustaría que viesen. La visita al resto de las secciones, o a los enlaces que aparecen dentro de Aticco.zine, se la dejo a ustedes.
El siguiente ejemplo (sin excesos, más bien al contrario) nos lleva a un.pez.vivo, la página de Jesús de la Plaza, y a su trabajo El Bosque. Sueños, noches eternas, soledad, amor, mentiras... el propio bosque... Tal vez, si siguen ustedes visitando en el futuro el jardín mil tres, lleguen a comprender la extraña sensación que he tenido cuando he visto este bellísimo trabajo. Si se hubiese titulado El Jardín en lugar de El Bosque...
Después de la parrafada anterior se han ganado ustedes el postre.
Nos vemos.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.