el cuadrito
jardín mil tres

sábado, 30 de noviembre de 2002

Trenes

Pues entre unas cosas y otras, entre unos pocos nohacernadas y otros pocos mañanaloharés, me he dado cuenta de que les iba a dejar sin el disfrute de mi presencia, posiblemente, hasta el lunes. Luego se me acostumbran ustedes a gozar de mi ausencia y a la que vengo me ponen malas caras. Y no, no es plan, qué quieren que les diga.

Así que, aunque sea con prisas, les dejo con las mejores fotografías del concurso Caminos de Hierro. Ya ven, llegó una carta al jardín que hablaba de trenes y he querido traerles unos poquitos. Algún día les llevaré a pasear por estaciones viejas, ésas con relojes parados que regalan tiempo.

Otro día. Hoy el tiempo no se para y el relojito del ordenador, yo no uso esas cosas, ya lo saben, me dice que, otra vez, llegaré tarde a cenar.

Por cierto, si ven que tardo en volver pueden leer alguno de estos cuentos sobre el tren. Los tienen ustedes a un par de ratonazos del enlace anterior, así que...

Ustedes no pregunten

Pues nada, ni poniéndolo en pompa. Seguiremos en el jamás de los jamases.

Lo dicho, mejor no pregunten.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

miércoles, 27 de noviembre de 2002

Breve

Lo hiperbreve en Literaturas.com. Y en noviembre, oigan, cuando lo suyo hubiese sido febrero. En fin. Leches. Breve breve.

Azul

Pues tienen ustedes algunas cosas para ver, esos trabajos gráficos que aparecen en una esquinita de la página y que llevan a las páginas de sus creadores o a pequeñas exposiciones que se presentan en dentro de Azul. Y también pueden leer, seguir los enlaces a las columnas que escriben los colaboradores y pasar un rato con ellos.

Es un sitio tranquilo, seguro que les gusta pasear por Azul Pálido.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

domingo, 24 de noviembre de 2002

Lo encontré por ahí

"Tengo un cesto para guardar hojas azules. Siempre está vacío. Las hojas azules no mueren y aparecen raras veces. Cuando las deposito en el cesto se esfuman como por arte de magia. En algún lugar debe haber árboles de hojas azules que no tienen por qué caer, pero que lo hacen para que uno sea feliz."

Las hojas que caen
Jesús Yañez Miranda


Pueden leer un trocito de "Las hojas que caen" en los cuentos de La Jiribilla.

¿Saben? Uno encuentra un montón de cosas si lo que busca es un bosque azul.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

sábado, 23 de noviembre de 2002

Para que imaginen

"Un marco vacío para que cada cual imagine lo que le apetezca." Eso dice la carta en la que llegó el marquito que decora el jardín y, ¿saben?, creo que es justo lo que necesitaba. No se dejen engañar por el tamaño, a la que se cierran los ojos no vean la de cosas bonitas que caben ahí. Prueben, prueben ustedes y ya me contarán.

Para la espera

Creo que estos días me verán más por aquí. De momento espero venir mañana, pasado no, el siguiente no sé, el miércoles puede que sí, el jueves nos vemos, el viernes ya veremos, el sábado igual con prisas y el domingo sol y buen tiempo, creo, y si me ven por el jardín ya pueden decir que han presenciado un milagro. De todas formas el programa podría no ser exactamente ése.

¿He dicho que mañana vendré un ratillo? Vale, pues mientras me esperan les dejo con las fotografías de Ami Vitale. Seguro que sus trabajos ya los conocen, y la página, ya lo verán, merece la vista. Yo la cacé al vuelo en uno de mis paseos por la bitácora de Manu y la guardé en uno de los ficheritos de texto que inundan mi ordenador. Háganle una visitilla al Sr. Manu y seguro que encuentran otros enlaces con los que hacer más llevadera la espera. Yo hubiese robado un buen puñado de ellos para el jardín, pero queda como más elegante atracar poquito a poco, ¿verdad?

Les dejo. Noticias de última hora, buenas noticias, van a hacer que tenga que dejar por un ratillo mi noche tranquila para salir a repartir unos besos. Pero vuelvo pronto a casa, ya verán, y mañana vengo con mi mejor cara. Ni resaquilla ni nada, seguro. De verdad. Que sí...

Hasta mañana.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

lunes, 18 de noviembre de 2002

Así da gusto

Mal, mal vamos a ir si ni cuando nos ponen los paseos en bandeja, en la de entrada del correo del jardín, vengo corriendo a contárselo a ustedes. Que todavía estoy un poco vago, qué le vamos a hacer. Pero ya navego un poquito y todo, ¿eh?, no se crean, así que lo mismo les sorprendo actualizando dos días seguidos cuando menos se lo esperen.

A lo que venía, que luego me dan las tantas. Se me acercan ustedes por Almacén, que hace tiempo que no les mando por allí, y disfrutan de la última actualización, que la tienen calentita todavía. Tómense su tiempo, sin prisas ya saben, que las prisas son malas para no sé qué montón de cosas, y antes de irse, o nada más llegar, ustedes verán, se pasean por su sección Los Dibujantes, que la cosa está muy bien, se lo digo yo.

Y a quiénes se van a encontrar... Pues van a ver trabajos de Ajubel, los que nos enseña la gente de Almacén y los de su página personal, que para eso les ponen a ustedes un enlace, para que le arreen y disfruten.

También pueden ver dibujos de Carlos Ortin, unos poquitos que tienen allí... y otros poquitos que les enseño yo. Si visitan la página de la editorial Media Vaca pueden encontrar un ejemplo de las ilustraciones del libro "Narices, buhítos, volcanes y otros poemas ilustrados". No, no les doy el enlace al libro, ya tuvimos hace tiempo un paseo por Media Vaca y merece la pena rebuscar un poco por su sitio. Lo que sí haré es enseñarles uno de los poemas de ese libro, "A veces, en octubre, es lo que pasa...", de Ángel González. Las ilustraciones, claro, del Sr. Ortin.

Y ahora les toca el turno a los dibujos Hilario Barrero. No, no busquen, que el hombre se ha olvidado de poner un enlace a su página personal, lo mismo es tímido. Tampoco importa, la verdad, porque pueden encontrarla si le hacen una visita a Google el sabihondo. Él les mostrará la página de D. Hilario y unos cuantos lugares más por los que pasear.

En el jardín pondremos un enlace a su página. Porque merece la pena la visita, porque se ha acercado a saludar y a enseñárnosla, porque invita a pasear desde su sección de enlaces... Porque es él quien dejó el paseo de hoy en la puerta de entrada del jardín mil tres.

"Estas páginas están dedicadas a los amores viejos, a los amores perdidos, a los encontrados, a los de días de lluvia y a los amores no conocidos. A los amores ciegos, a los que ven, a los de un día, a los de una hora y a los de toda una vida. A los amores de una pensión, a los de sábanas sucias, a los intelectuales, a los necios, a los hermosos, a los marxistas y a los fascistas. A los amores sin nombre, a los destronados, a los amores amores y a los amores sin amor..." (sigue)

Hilario Barrero


Con gente así da gusto pasear por la red. Gracias miles, Sr. Hilario.

Lo del dibujillo

Ya, que les he quitado el pincel. Pues miren, que me pego un pronto, qué le vamos a hacer, y adiós el enhiesto pincel. Y es que no puede ser, ¿saben?, estos días he pensado mucho en eso de la red accesible y me he puesto serio. Hay que dar ejemplo, leches.

Desde hoy mismo el jardín mil tres comienza una campaña para terminar con todas aquellas páginas web para cuya visita se requiere saber hacer el pino. Y vamos a ser inflexibles con esto, oigan. ¿Saben ustedes qué porcentaje de población que no sabe hacer el pino? Sí, claro, el pino-pino, porque luego están lo que saben hacer el puntal, pero mi campaña es de pino-pino, centrémonos. Bueno, pues es un porcentaje de un montón, que me he informado. ¿Acaso no tienen derecho esas personas a disfrutar de la red sin necesidad de que nadie les sujete por los pies? Ea, no más páginas-pino en la red. Y ya está.

Yo, de fuerte que me ha dado con esto, hasta he intentado hacer una versión accesible del jardín mil tres atándome el pincel con un hilo para ponerlo tieso. Pero que no sé, que no quedaba la cosa bien, que luego siempre hay quien cree que lo del hilo es por hacerme el machito. Mejor sin pincel.

Y, por favor por favor, no sigan pidiéndome lo de cipote que me pongo todo coloradito.

Nos vemos. No tardaré en volver. Creo. Digo.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

jueves, 14 de noviembre de 2002

Sueños

11 S-ueños.

De Ënigma Café Central. Sueñen.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

lunes, 11 de noviembre de 2002

(Nota del ogro: me debes un dulce y un beso y...)

Es cansado esto

Y es que, de verdad, intentarlo lo he intentado, pero lo de mantener todo el día el pincel alegre y pizpireto me ha resultado del todo imposible. Debe ser lo del Feng Shui del jardín, o que ya empieza a hacer fresco, yo qué sé. Sea lo que sea tendrán que colaborar, interactividad le llaman a esto, ustedes hacen el pino y el pincel se pone enhiesto. A ratos pueden descansar, claro, yo lo comprendo. Tampoco descansen mucho, ¿eh?, que se cargan el efecto.

Tendrán que esperar unos días para ver la decoración definitiva del jardín mil tres, pero no he podido resistirme a los cantos de sirena que me animaban a desprenderme de la hojilla de parra que cubría mi bienamado pincel y, oigan, de verdad que se siente uno liberado mostrando... bueno, mostrando eso.

¡Ah!, si hacen el pino y el pincel no se pone contento les agradeceré que me envíen un mensaje indicando la versión de su navegador, las pulgadas del pupitre que tenían en el colegio, si ayer vieron un ciempiés, si saben pintar con los dedos, si tocan algún instrumento, si saben contar hasta cien, si en las nubes ven conejos (conejos conejos, no empecemos), si saben hablar al revés, si el café les quita el sueño, cuánto son nueve por tres, cuánto les miden los pies, cómo les gustan los huevos (los hueeeevos hueeeevos, que la vamos a teneeeeer, que con el pincel ya esta bieeeen...), si me escriben desde un árbol, si les han contado un cuento, si sueñan en colorines, si fragels o teleñecos, si saben volar cometas y qué leen en el tren.

Bien, listo lo del pincel. Paseemos pues.

Il mondo

No sé. La cabra, y eso que zumba que no sé qué es, y lo del mundo, mira eso está bien, y la marioneta que baila, y la caja que la abres y la cierras, y el hombre que vuela y el niño con pelotacaras, plantasojos que no paran de crecer y ese grillo que no se ve. Y ya está. No me pregunten, no sé. Está bien. Pero que no sé, de verdad que no sé.

Il mondo del Fubbs.

Creo que hoy me pasé con el café.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

sábado, 9 de noviembre de 2002

Una vueltita

Qué desastre, ¿verdad?, les tengo a ustedes sin pasear ni sé los días. Y encima vengo... sí, ya lo imaginan... vengo con prisas. Supongo que tendrán que tener un poquillo de paciencia conmigo, lo de pasarme unos meses sin dar paseos por esto de la web es lo que tiene, que uno se oxida y así, oxidadillo, no vean la pereza que da volver a coger el hábito de encender el ordenador para buscar paseos que traer al jardín.

Pero hoy una vueltita sí que nos vamos a dar, aunque sea un paseo por páginas conocidas. Y es que esta mañana me he descargado el tercer número de Jaque, y ya que mi retiro no me ha permitido traerlos al jardín antes, he pensado que no sería un mal sitio para empezar el paseo de hoy.

Los dos números anteriores me han hecho pasar buenos ratos. El que la revista esté pensada para leerla en papel me ha permitido además disfrutarla en estos días en los que quería olvidarme un poco del ordenador (no se crean que lo he conseguido, no). Felicitaciones desde aquí al Sr. Loureiro, Sie Yin, y a toda la gente que colabora en la revista. Ha sido un placer leerles estos meses y mañana disfrutaré con el ejemplar dedicado a la Mentira mientras me tomo un café. Pueden estar seguros de que iré guardando sus revistas y de que seguiré yendo a buscarlas el día siete de cada mes (vale, o el ocho, o el nueve, pero iré).

Y claro, a la que uno pasa a recoger su ejemplar no puede evitar fijarse en algunos lugares que se pueden visitar desde allí. Pueden, por ejemplo, ver los dibujos y pinturas de Oriol Malet, Urimal. Pueden ya que le hacen una visita a este señor, pasarse a saludar al resto de la gente de 10lineas.com, que no va a ser el Sr. Gistaín el único que les diga todo lo bueno que pueden encontrar ahí. También puede pasar por la página de Javier Tornadijo, claro, que tiene su colaboración en el segundo número de Jaque y en su página siempre hay algo bueno que ver. El come diccionarios, ya saben. Y en Jaque hay más, más gente, pero no tiene página que visitar. Mejor se descargan las revistas y les leen. Les va a gustar.

Luego se pueden dar un paseo hasta Bisions, de Rafa de Bofarull, y disfrutar de lo que allí nos enseñan Karramarro, Victòria, Leo, Matías, Patitoblue, Anauti... creo que no me dejo a nadie. Pinchen, pinchen en los enlaces y ya verán si pasean o no. Claro, mejor pinchar desde el propio Bisioins, de eso se trata.

¡Ah!, y sí, claro que me dejo a alguien. Me dejo a Celia, de Lolailonline (y olé), y a Pepepue, y a a Lluís Ràfols, de pixelphenea, que hizo la ilustración del segundo número de Jaque. Dejaba estos tres enlaces para el final porque he visto que el Sr. Nando los ha visitado, el último al menos, y le ha dado por lo del pixel. Que sí, que gracia le sobra a lo que van a ver, así que lo de Nando no me extraña, pero que no me voy a la cama tranquilo como no le haga una advertencia a este señor. Y es que me lo veo venir y no, no puede ser. Sr. Nando, los patucos de punto son otra cosa, así que ya me está comprando patucos de los de toda la vida, de los de punto punto. Coño, que para algunas cosas no valen las moderneces.

Y ya. Y que me voy. Al final el paseo no ha sido tan cortito, ¿verdad?

No, no me voy. Una nota más.

A ese/esa amante de la fronda

Sí, a ti que me escribes de ese formulario que tenemos por ahí para decirme cuánto te alegras de que al jardín le haya crecido una hoja. A ti te diré que primero fueron tres, ahora una (lea la carta a la querida admiradora si no estaba usted informado o informada), y mañana... el lunes tal vez... pues lo siento: adiós hoja y adiós fronda. Y es que tengo por aquí varias cartas que claman: "quítatela, quítatela", la hoja de parra, digo, y oigan, que me la voy a quitar, qué leches.

Mañana... o el lunes, ya les digo, adiós hoja, adiós fronda y bienvenido lo que tenía escondido. Todo al aire. Ya está. Hala. Ya lo he dicho.

Hasta los amantes de las frondas creo que se alegrarán.

Y ahora sí.

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

lunes, 4 de noviembre de 2002

Les advierto que si han venido ustedes a pasear van listos. Tengo un día de correo que ni les cuento. Les dejo algunas de las cartas que he escrito hoy para que se hagan una idea de lo trabajoso que puede llegar a ser estar al frente del jardín mil tres.

Paseo... mañana. O pasado, no sé. De todas formas tienen cartas para leer un par de días.

Estimado señor

A la atención del encargado de la Central Generadora de Cuentos
Comité de Creación
Sección Diccionario de Personajes


Estimado señor dos puntos

No puedo negar que me ha sorprendido sobremanera la carta en la que se le solicita al ogro del jardín la documentación que atestigua que no es terriblemente feo, así como su licencia de ogro medio mono. Ya en su momento presentamos la documentación necesaria según directrices OG/1998-4578-A, OG/1998-4578-D, para que la entrada del diccionario del que usted se ocupa fuese modificada del tradicional: "todos los ogros son terriblemente feos", al actual: "todos los ogros son terriblemente feos excepto el del jardín mil tres que es feo de cojones". Debería usted saberlo. Vuelvo a remitirle, no obstante, dicha documentación.

En cuanto a la licencia de ogro medio mono le recuerdo que el estado actual de ogro es "ogro medio mono en prácticas", con lo cual no procede la exigencia de dicha licencia. Le envío, eso sí, copia del certificado de prácticas y de la licencia provisional OGMM/2002-4872dc.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para recordarle que el examen de ogro para el acceso a medio mono será en junio. Le aseguro que esta vez, como hay Dios que se lo saca. Espero agilice usted en lo posible los trámites para que tras la presentación por nuestra parte, y en dicha fecha, de los formularios OGMM/1999-1590/3 y OGMM/1999-1591/6, el actual: "todos los ogros son terriblemente feos excepto el del jardín mil tres que es feo de cojones", pase, a la mayor brevedad posible, al sin duda más ajustado: "todos los ogros son terriblemente feos excepto el del jardín mil tres que es medio mono".

En cuanto a sus comentarios sobre si el ser medio mono va a incapacitar a ogro para desempeñar su trabajo en los cuentos, me permito enviarle, como muestra de buena fe, pues la profesionalidad de ogro hace que sea del todo innecesario, dos fotografías tomadas recientemente que, sin duda, le tranquilizarán. A saber:

- Una primera fotografía de ogro en Talavera de la Reina en la que se aprecia claramente que puede ser horriblemente feo, cuando le da el sol de cara, sin necesidad de disimulo alguno. Observe, observe ese gesto. Ese torcer el morro.

- Una segunda fotografía de ogro en el Arenal de Sevilla, y olé, Torre del Oro, que demuestra, a todas luces, que sus facultadas para ejercer de ogro feo de cojones siguen igualmente intactas incluso bajo cielos nublados. Ahí es nada. Fíjese.

¿Más tranquilo? Me alegro.

Esperando se encuentren, usted y su pobre madre, bien al recibir la presente, se despide, éste que le aprecia,

Pierre Menard

Querida admiradora

Querida admiradora dos puntos también

Lamadrequelaparió, hija.

Siempre es un placer recibir sus cartas, no lo dude. Sepa que hemos recibido de buen grado su crítica a las hojitas del jardín. Sí, lo que nos comenta del "toquecito ñoño". Sí, lo de "quedan ñoñas, las hojitas". Muy bien la hemos recibido. Esssstupendísimamente, créame.

Como puede ver su sugerencia no ha caído en saco roto. Qué va. Faltaríamásmujer. Nos ha faltado tiempo para sustituir el toquecito ñoño por la hoja de parra que, de forma provisional y hasta que encontremos algo mejor, adornará su/nuestro querido jardín.

Dicho cambio pudiera, no obstante, parecerle insuficiente, una hoja es una hoja, yo lo sé, ya le digo que la cosa es provisional, no se impaciente, pero le aseguro que en forma alguna es un cambio pequeño. Piense en lo sugerente que puede resultar esa hoja de parra si la imagina usted cubriendo mi bienamado pincel (queda muy japonés, ¿verdad?, lo del pincel).

Le comento además, confío en su discreción, que la hoja de parra que he elegido me ha acompañado, en íntimo contacto con lo que usted imagina, en innumerables paseos por la campiña. Sí, la he lavado. Sí, también lo que imagina. Todos los días, quede tranquila.

Le sugiero que en adelante, y hasta que encontremos una solución definitiva, a la que vea ñoño el jardín se agache un poquito y mire bajo la hoja de parra. ¡¿Cómo que no ve nada?! Mire bien, leches. Ahí. Eso. ¿No lo ve? Oiga, si va a empezar a reírse dejo las hojitas que había. ¡Ah!, que va a ponerse las gafas... Espero... ¿Mejor ahora? Qué quiere que haga, venía así. Y sí, ya sé, pero no todo el mundo puede pagarse una hoja de parra a medida. No, claro, para tirar cohetes no es... ¿Pero puede valer? Bien.

Ya ve, una hoja de parra, un poco de imaginación, las gafas... y adiós ñoñez. Disfrútelo, vida mía.

Atentamente, su seguro servidor,

Pierre Menard

P.D. Lo siento, me lié. Olvide el atentamente y reciba un cálido beso. Mejor tres. Y a sus pieses, por supuesto. Lo menos otros tres besos por pie.

Estimado y hermanado admirador

Estimado y hermanado admirador (sé que lo es) los dos puntos (faltabamás)

No vea cómo agradezco que se haya acordado usted del primer aniversario del jardín mil tres. Me hago cargo de que le fue imposible acordarse cuando debía. Tres días más tarde no está del todo mal. No dejaré que eso empañe su bello gesto. Descuide. Gracias mil.

De todas formas siento informarle de que dado que durante tres meses el jardín ha permanecido en barbecho no nos parece apropiado cumplir años. Más adelante. Tal vez.

Como veo que ha puesto usted en su página uno de esos botoncitos tan monos que sirven para enlazar bitácoras, y como quiera que no es el único botoncito del jardín mil tres que he visto por ahí, aprovecho para comentarle que tenemos un botoncito propio en proyecto. Es bonito eso de que cada cual haga el botoncito del jardín como le venga en gana, pero no sé, nos hacía ilusión tener uno propio.

En realidad nuestro botoncito ya estaba terminado, pero ciertos cambios de última hora van a hacer que retrasemos su presentación en sociedad. Sí, algo que ver con el botoncito, unas hojas que le había puesto, y no sé qué de un puntito de ñoñez.

De momento estoy probando nuevos diseños. La hoja de parra no termina de convencerme, tan chiquita en el botón no queda muy sugerente y puede dar lugar a que se abra un debate sobre escalas y atributos del que pudiera no salir muy favorecido. He probado a poner un pincel y la cosa no se entiende. Poner directamente un cipote no me ha parecido bien. No sé. ¿Demasiado sugerente, tal vez? ¿Usted qué opina?

Le tendré informado.

Un beso.

Pierre Menard

P.D. Lo siento, me lié otra vez. Olvide el beso y reciba un caluroso abrazo. Nada de besos. Travieso... No me tiente picarón...

Serapio, amigo

Estimado amigo, sus dos puntos

No vea qué día de correo llevo hoy en el jardín. Le pondré al corriente a la mayor brevedad posible. De momento no me espere a tomar el té. Atareadísimo. Ya le contaré.

¡Cómo está el patio, Serapio!

Abrazos.

Pierre Menard

P.D. Lo sé, Serapio, lo sé. Me lié. Béseme.


A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente

viernes, 1 de noviembre de 2002

Disculpen también

Ya ven, sin paseo que he venido. Ya, ya, mejor no me atormenten, me flagelo yo solito. Y no, la disculpa no tiene nada que ver con mi dejadez, más bien al contrario, ¿pero qué se han creído? La disculpa es por volver.

Si es que no ha podido ser. Andaba yo pensando en traerles un paseo por Sic Placitum, más que nada por la cosa de que han vuelto y, haciendo alarde de una educación exquisita, les piden a ustedes, igualito que un servidor, igualito de exquisitos, disculpas por su vuelta a la red. Y a sus vidas. Y a la mía.

El que los señores de Sic Placitum tengan ya un rincón en el jardín mil tres no hubiese sido problema, qué va. Pero a Carmen no debió parecerle suficiente el dejarnos llora que te llora para marcharse a disfrutar de la vida, así que decidió que antes de irse nos pisaría el paseo para hoy. Que sí, que la vamos a echar de menos, un montón la vamos a extrañar, pero que se podía haber quedado calladita, la verdad.

Y luego está lo de mis problemas de memoria, claro. Qué les voy a contar a ustedes que no sepan ya. Muy tranquilo estaba yo después de robarle a Alicia, la chica de Lunera, un enlace a la revista Dicesede. "Pues pongo la revista como paseo y ya está, que la cosa está muy bien, y de paso les acerco hasta Lunera, que algunas páginas merecen todas las visitas", eso pensé. Pero esta tarde, mientras arreglaba un poco la sección de enlaces, he visto un tiestito en el que pone "Dicesede". Cabeza la mía. Hay que ver.

Y lo de la gente del camarote de los hermanos Marx, que ésa es otra. Sí, La Mentira, digo, que como sigan poniendo cuadraditos para meter gente no van a caber en internet. Estos se me van a una huerta, o algo así, y antes de irse les sueltan a ustedes un montón de enlaces que para qué, y me pisan tres o cuatro paseos, y se quedan tan panchos. Pues como me ponga yo a soltar enlaces a lo bestia se van a enterar, hombre. Eso no vale, joder. Que sepan que les robaré parte de esos enlaces y me los traeré al jardín. Faltaríamásmireusted.

Es que no sé, puestos a presentarme sin paseo les podía haber mandado a ustedes a leer un ratillo a bAbel. Que sí, que llevan muchos días en la red, pero que uno estaba fuera y hasta hoy no ha podido ponerles un enlace en el jardín.

O llevarles a conocer Ënigma Café Central, un sitio tranquilo por el que da gusto pasear y que invita a seguir el paseo por un buen montón de lugares de la red (también saquearemos sus enlaces, descuiden). Sus hipertextos, sus enlaces, sus blogs de texto o fotografía, o esa mïrada tras la que podemos ver a quien mira, hubiesen sido suficientes para que tuviesen ustedes el mejor de los paseos.

En fin, ya es tarde para buscar paseos nuevos. Y hoy quería venir prontito, no me parecía bien aparecer pasadas las doce la noche, ya tendrán tiempo de acostumbrarse a mis horarios otro día. Y ya tendremos tiempo de pasear por lugares que no conozcan, ya lo verán.

Además, ayer me quedé dormido y falté a una cita. Como se lo cuento, créanselo, toda mi fina educación a tomar por culo por una cabezadita. Si es que... Pero hoy no pienso faltar, seguro que no. Y me pienso presentar con mi traje de domingo, nada de ir en calzoncillos (mejor no pregunten). Y repeinao. Y bien guapo (al que haga un comentario lo desencuaderno, aviso).

Y ustedes, si quieren pasear, pues tendrán que esperar a que nos veamos otro día. Igual mañana... o el domingo...

Hoy no. Hoy tendrán que disculparme. He vuelto.

(Coño, qué frase. Qué bien he terminado esto, ¿verdad? Igualito que el Paul Newman al final del Color del Dinero. Sí, claro, también yo prefiero El Buscavidas, pero la frase, ¿eh?, qué me dicen de la frase.)

A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.

Enlace permanente
Jardín mil tres es una creación de Pierre Menard.
Pierre Menard debe su existencia al jardín mil tres.
El ogro no existiría sin los cuentos y todas las personas que los hacen posibles.
 bitacoras.com