
Vale, lo sé, andamos un poco cortos de árboles en el jardín mil tres. De sombrita y eso. Cortos. Un poco. Y se me quejan ustedes. Se me quejan.
En Ecotonoha, de Yugo Nakamura, tienen arbolitos. Crecen poco a poco, pero hay todo un montón. Les pongo un lazo y ya, ya tenemos árboles en el jardín.
¿Saben? Se puede coger una ramita y dejar un beso. Sí.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Deberían acercarse a un.pez.vivo. Y buscar (blanco)*. Y quedarse un tiempo en ese suave sueño del niño nube.
Cómo te has convertido en este blanco, te pregunto
de dónde ha salido este abrazo sin color
esta cercanía sin calor, estos momentos sin tiempo.
Quisiera volver a escucharte, te digo
y tu respuesta es todo este silencio.
Fragmento de (blanco*)
Jesús de la Plaza
En ese suave sueño.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
"...podríamos decir que el laberinto es un temor, pero también es una esperanza. Es un temor porque estamos perdidos, pero es una esperanza de que tenga un centro, que tenga un plano, que tenga una arquitectura."
Jorge Luis Borges
Así nos dan la bienvenida al Laberinto Homenaje a Borges.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
¿A ustedes les han hecho algún regalo hoy? ¡¿No?!
A mí sí. Unos pocos.
Uno lo puedo dejar aquí para que lo vean. Los demás no. Pero uno sí. Los demás no se puede. Me los tengo que guardar sólo para mí. No funcionarán sin los pongo aquí. No. Y no sabría cómo traerlos al jardín para que los vieran. No se puede. Me parece que es muy difícil o algo así. Creo. O igual es un poco muy imposible. Igual. Pero uno sí.
Oigan... ¿y de verdad dicen que no les han hecho ningún regalo hoy? Pues es raro. No importa, yo les dejo jugar con uno de los míos.
(Nota: de amanita design)
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
¿Han visto qué horas?
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.