
Y puestos a trasnochar un poquillo mientras contesto el correo... ¿me permiten un consejo? Prueben a escribir sus cartas acompañados por Flor de Pasión.
Qué grande eres Juan de Pablos.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Añadido: Y claro, pueden escuchar a Juan de Pablos en su Flor de Pasión de lunes a viernes, de una a dos de la madrugada (hora española y olé), a través de la emisión para la red de Radio 3.
Y otro añadido: Radio 3 ofrece el miércoles 3 de diciembre, de 22'30 a 24'00 (hora española y olé), la retransmisión en directo desde el Palacio de Congresos del concierto que el pianista Bebo Valdés y el cantaor Diego "El Cigala" ofrecerán en Madrid.
Encontré en Breviario una invitación a pasear por El Mal de Q, un cuento de Antonio Tello ilustrado por Ivan Triay.
Visiten EOM. Visiten sus Espacios de Autor.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
La práctica de la vida cotidiana prueba que el reforzamiento y desarrollo de las estructuras obstaculiza la apreciación de la importancia del modelo de desarrollo. Asimismo, el nuevo modelo de la actividad de la organización obstaculiza la apreciación de la importancia de las actitudes de los miembros de las organizaciones hacia sus deberes. Las experiencias ricas y diversas la garantía constante, nuestra actividad de información y de propaganda nos obliga al análisis de las condiciones de las actividades apropiadas.
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Y bien... qué quieren que les diga, no soy de los que se resisten a utilizar herramientas como BLAblogBLA v1.0 beta. Que le ahorran a uno su buen tiempo, oigan. Y que andaba yo escaso de tiempo estos últimos días. Y que el programita del Sr. Cambronero prometía soñados paraísos bitacoriles con praderas rebosantes de sesudos y chispeantes posts. Y que uno es débil y la tentación era mucha, ¿saben?
Y eso.
ADVERTENCIA: Utilice con precaución este tipo de herramientas, corre uno el riesgo de parecer inteligente.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Y ahora cierren los ojos. Así. No se puede mirar, ¿vale?, sólo imaginar. Y pongan una música bonita, una que se pueda bailar y que haga que las penas más grandes parezcan pequeñas. Ustedes, si no saben bailar, pueden hacer como yo, ¿sí? Pueden cerrar los ojos e imaginar que bailan como Fred Aster o Ginger Rogers, así de bien, y que nunca le pisan a nadie los pies. Hoy vale imaginar que sabemos bailar.
También necesitamos adornos... farolitos de papel de colores que hemos hecho entre todos antes de la fiesta. No podemos empezar hasta que no tengamos como mil farolitos de papel iluminados con velas, todos colgados por la azotea. Unos los colgamos bajitos y otros tan altos altísimos que parezcan estrellas.
Y nos imaginamos algo rico para comer. Y pasteles. Y cervezas. Y como algo habrá que cantar, pues nos imaginamos también unos tequilas y un disco de rancheras y una botellita de agua porque está invitada Chavela. Sí, claro, también vale imaginar que sabemos cantar. ¿Pues qué se creían? Faltaba más.
Y no vale imaginar cualquier azotea, no. La nuestra tiene que tener un mar pequeño y aire fresquito y muchos árboles y bien de hierba. Y nunca hace frío pero, a ratitos, nieva. A las diez hay un concurso de muñecos de nieve y olas, no se lo pierdan. Igual la nuestra es un poco rara... pero es la envidia de las azoteas.
Y de regalos llevamos besos y cuentos y sonrisas y montones de simpreestarécerca.
Así, sigan un ratito con los ojos cerrados. Apriétenlos bien, ciérrenlos con fuerza, porque tenemos que imaginar la fiesta de despedida más bonita del mundo en nuestra azotea.
Porque esta noche tenemos que imaginar una fiesta para Lena.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Portal del Exilio. Un paseo en blanco y negro que suena como la radio del abuelo.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
¿Saben? Todas las semanas te regala un calendario que tiene una columna que puedes llenar de deseos toda entera. Así no se te olvidan los deseos.
Y hasta hace poquito estaban esos dos unos que se han pasado charra que te charra de sus cosas todo el día. Sí. Pero ahora ya no están, no, ya se han ido a dormir. Ahora hay una gallina muy resalada venga a dar los buenos días. Es que no para la tía. Tiene cara de contenta la gallina, ¿que no?
Bueno, pues así, cada día, en lugar de arrancarle las hojas al calendario (qué gente cruel la que hace eso, pobres calendarios), Adela de Bara le arranca una sonrisa.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Oh, sí, papiroflexia... Qué sutil arte el de doblar papelitos. Qué bonito. Lástima que a ratos le entren a uno ganas de romperle los nudillos a martillazos al inventor del asunto. Lástima.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Aprender a hacer elefantes que quepan en unas manos chiquitas. O igual algo más fácil primero. Y luego ya los elefantes.
En Pajarita.org tienen un elefante que le cabía a Unamuno en el bolsillo derecho (modelo Unamuno en pdf). Pero en Origami.com tienen un elephant que está contento (modelo contento en pdf)...
Pues mañana elijo uno u otro o los dos. O igual algo más fácil primero. Y luego ya los elefantes.
Es importante. Sí.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Pues pensaba cambiar el cuadrito del jardín, ése del señor pequeñajo sentado en un banco así de enorme, por otro con más colores que no diese tanto frío. Por uno con bien de colores que diese calorcillo. Un día de estos me iba a poner a buscar. Ya casi me iba a poner. Mañana igual. Sí.
Y entonces paso por Memorabilis y Carmen habla de esas fotografías. Que son mágicas, dice.
Y... ¿alguna vez durmieron en una camabosque? ¿O vieron una máquina de hacer llover, una como la que tenemos en el jardín mil tres? ¿Y una de hacer viento (de ésas no tenemos porque despeinan un montón y la gente se pone de los nervios)? ¿Nunca han hablado con un limpianubes? ¿Y con un escribevientos?
¿Saben? Tal vez sea cierto que las fotografías de Robert ParkeHarrison son mágicas. O tal vez sólo sea que cuentan cuentos.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.
Inés y Mariana querían un blog y ahora tienen un juego loco. Eso dice Mariana en una esquinita de su Nada Especial (se está tan bien allí, hay tantas historias, ya verán). Tienen, además de ese juego loco, un rincón donde guardan relatos de gente amiga para, según cuenta Inés, quitarle capas a la soledad.
La cosa empezó con esa luz que el verano lleva a San Pedro del Pinatar y con la ventana y con el rosal y con aquello de que a Inés se le iban las horas mirándolo en lugar de estudiar. Y luego, ya en otro verano, ya sin grillos, vino la llamada a Mariana. Y Mariana hizo algo más, mucho más, que una página azul con un grillo.
Qué bueno que Mariana estuviese allí. Y qué bueno que Inés eligiese las noches de San Pedro del Pinatar, porque es distraída la chica, ya saben, y la luz y el rosal, para estudiar.
Y qué bueno que la noche trajese consigo a los Grillos.
Y en el nuevo número de Almacén, todo y, además, Mariano.
Y ya está.
A todos los paseantes del jardín mil tres, buenas noches.