
Para saludar, para hablar un ratito, para enseñarme algo que les ha gustado, para invitarme a visitar sus páginas, para avisarme de que las azaleas están marchitas o de que algún enlace ha pasado a mejor vida, para cantarme las mañanitas, para jugar a las escondidas, para llamarme guapetón, o, simplemente, para contarme su vida, pueden escribir a:
Por cierto... ¿les había comentado que tengo treinta y tantos? ¿Y que me gano la vida haciendo programillas de ordenador en un pueblo de aquí, de España (y olé)?
¡¿No lo había comentado?! Qué cabeza. En fin.... ahora ya lo saben.
Vengan cuando quieran, estaré encantado de saludarles.
Pierre Menard
Un día de otoño de 2003