
Pierre se sienta bajo el árbol (en realidad no se llama Pierre) a tomar la sombra de las 6:00 de la tarde (en realidad en su jardín no hay ni un árbol y en realidad a esa hora está dormido, pues se desvela mucho).
Mueve su naricilla al tratar de ubicar el Huele de noche que hace gala de su eficaz flirteo con la música de la ventana. Pierre sueña con cruzar el océano Atlántico y tomar la sombra de las 10:00 de la mañana en un país multicolor (en realidad a esa hora no perdona su café y el periódico matutino).
Cierra los ojos para sentir la brisa (cuando en verdad sólo engaña a su pelo moviéndolo con una ramita que cayó de su inexistente árbol).
Abre un ojito, pues siente cosquillas en el brazo, las hormigas comienzan a explorarlo. Pierre se pone de pie y salta para sacudirse (bueno, se cae de la cama a veces).
Es sólo un jardín digital (en verdad cultiva chicharos, amapolas, tomates, y aún no tiene árboles).
Pierre bosteza con todas su fuerza (a decir verdad, no se llama Pierre).
Texto: Automedusa Maravilla
Ilustración: Laura Hourcade
3 de julio de 2.002
Automedusa Maravilla y Laura me hacen sonreír.
Si llegan a conocerlas entenderán por qué algunas veces pienso que ocurren cosas mágicas dentro de mi jardín. Por qué algunas veces pienso que nunca dejaré de sonreír.
Automedusa me hizo otro regalo hace un tiempito, y pueden ver más cuentos suyos si visitan Saturnalia. Les gustará.
El dibujo de Laura pueden verlo a un tamaño más decente pasando por aquí.