Un detalle de buen gusto. Ceremonia de entrega de la pollita galardón.
Galardón de Artesonado.

Qué puedo decirles, la ceremonia de entrega fue hermosa. Bertín Osborne ofició de presentador y estuvo correctísimo casi hasta los postres.

El Sr. Vicente Artesonado, organizador del evento, estuvo en todo momento atento a mis peticiones, que ya es estar atento. Incluso cuando le dije que no me parecía bien abusar de su primo para que se hiciera cargo de entregarme el galardón, el Sr. Vicente accedió a buscar una chica de buena familia para entregarme el premio.

La chica tenía excelentes referencias, nada menos que tres años entregando ramos en la vuelta ciclista a Burgos, qué más se puede pedir. ¡Qué maja! Juro por Dios que, de no haberse llamado Genara, le hubiese pedido de buena gana que se casara conmigo al sexto gin-tonic (más o menos).

Yo, se lo pueden imaginar, estuve perfecto. Bien es cierto que, al principio, mis nuevos calzoncillos, comprados para la ocasión, me rozaban en exceso y eso me hizo estar un poco arisco. Pero rozaduras y tiranteces merecieron la pena. La música que salía de mi entrepierna, tuve el buen gusto de elegir unos gallumbos con la melodía del We are the Champions de Queen, hizo las delicias de todo aquel que quiso arrimarse a mi persona. Y no fueron pocos, todo hay que decirlo.

No les deleitaré aquí con una copia del discurso que pronuncié durante la ceremonia de entrega y que di en titular "Pierre Menard, más bonito que un San Luis". Quienes estén interesados en disfrutar con su lectura podrán hacerlo cuando mis memorias sean publicadas (capítulos 15 al 17 del segundo volumen). Baste decir que los asistentes recordarán las dos horas y tres cuartos largos que duró su lectura como uno de los momentos más bellos de sus vidas. En su inmenso agradecimiento ni siquiera se atrevieron a pedirme bises, me regalaron un sentido y admirado silencio. Sobra decir que las peticiones no hicieron falta, yo, siempre atento, regalé a mi público los dos anexos que tenía preparados: "La humildad anida en mí" y "Lo merezco, rediós, sé que lo merezco".

Incluso me atreví a improvisar y termine con un emocionante: "Gracias por esta polla, qué pedazo galardón. Genara cómo quiero, te llevo en el corazón". Aquello fue un clamor, no les digo más. Me tiraron flores y de todo. No van a olvidarme fácilmente, no señor.

Tras el discurso, cenita ligera y karaoke, para que vean qué nivelón. Bertín, qué tío más majo, me invitó a cantar con él el Celebration de la Rosa. Estuve fantástico, bien afinado, con ritmo, bastante sexi, casi felino diría yo, no sé si se hacen una idea. Yo creo que estuve salao. Lo estuve, ¡que coño!, que tendrían que haberme visto con mi peineta y la botella de Fundador. Bertín no estuvo mal, todo hay que decirlo.

El resto de la noche la recuerdo vagamente, las grandes emociones tienes estas cosas, pero me da la impresión de que dejé una huella imborrable entre los asistentes. Y yo, para qué nos vamos a engañar, terminé cogiéndoles cariño al resto de los galardonados y a mis añoradas gentes de ArteSonado, y al no menos añorado Sr. Vicente, por supuesto, de pollas dador.

Y a la tierna y bonita Pollita galardón. Y a la bella Genara, dueña de mi corazón.

Y... seré tonto, ya me he emocionado...

Pierre Menard, galardonado
7 de mayo de 2.002

P.D.

Genara, si estás leyendo esto, escríbeme, te lo ruego: @jardín. No me hagas esto.

¿Sabes, Genara?, compré pilas nuevas para el calzoncillo. "We are the champions laralaaaá..." ¿Lo oyes, Genara? ¿Lo oyes, mi amor?

¿Oyes mi entrepierna, Genara? Está sonando nuestra canción...

Nota que enlazaba este texto

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