
El ogro llegó en el momento oportuno, cuando el pueblo se volvía gris por falta de historias nuevas. Desconocían su origen, pero todos le esperaban cada año. Sentado con ellos, alrededor del fuego, sus silencios estaban cargados de relatos y noticias remotísimas: la caída de una lejana ciudad en manos de tropas reales, el invierno inacabable en las fronteras, las crecientes cacerías contra seres oscuros. Los niños, ávidos de explicaciones, pedían al ogro una palabra. Él les hablaba de su jardín, y de como lo ocultaba de soldados y dragones. Y esa noche el pueblo volvía a llenarse de color.
Jordi Cebrián
21 de mayo de 2.002
Jordi Cebrián mantiene junto con sus colaboradores la bitácora CienPalabras. Cuentos de cien palabras que invitan a imaginar muchas más.
El dibujo pertenece a la colección de Dariusz Twardoch. Cada imagen es un pequeño sueño, un cuento que hay que imaginar.